El revestimiento del suelo es una capa de mortero compuesto por cemento Portland y arena limpia, colocada sobre una losa base preparada de hormigón. Otra posibilidad sería utilizar hormigón de áridos de 10 mm. No se pretende que ambos tipos funcionen como superficie de desgaste, sino que ésta sea revocada para ofrecer una superficie adecuada sobre la que colocar una baldosa o cualquier otro tipo de acabado para superficies.